Saltar al contenido
Romaña28 de marzo de 20264 min de lectura

Piadina romagnola: el alma de la calle

Si Emilia presume de pasta rellena, Romaña presume de piadina. Es el pan plano de la calle, el que se come caminando, y para nosotros es mucho más que un acompañamiento: es una declaración de origen.

Sencilla, pero no simple

Harina, agua, un poco de grasa y calor. La piadina no esconde nada, y por eso cada detalle cuenta: el grosor, el punto de la plancha, el relleno justo.

La servimos como se hace en Rávena, con speck o porchetta, o en su versión crescione, cerrada y rellena de tomate o verduras de temporada.

Comida de calle, mesa de amigos

La piadina nos recuerda de dónde venimos: de una cocina de barrio, generosa y sin postureo. Es alta cocina de la calle, y combina sorprendentemente bien con una copa de burbujas.

Por eso, algunas noches, la juntamos con champán. Suena raro, funciona de maravilla, y resume bastante bien cómo entendemos comer y beber.